Hoy he visto mi casa por primera vez, pero ya nos conocíamos. Hay paisajes que nos resultan familiares aunque sea la primera vez que aparecen ante nuestros ojos. Y con esta casa ha sido así, a mí me ha gustado y creo que ha sido algo mutuo.
No siento apego hacia los objetos, nunca me ha importado desprenderme de ellos, tampoco tengo un vínculo especial con la tierra donde nací y me considero una apátrida. Yo no pertenezco a ningún lugar, mi sitio son las personas con las que me cruzo en la vida.
Pero es que esta casa es la materialización de mis recuerdos e incluso de mis fantasías, le pertenezco.
lunes, 31 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
El entierro de la sardina
Ha vivido toda su vida entre peces, en un ambiente húmedo, frío y azul. No conoce otra cosa que la oscuridad perenne del fondo marino, los días no existen sólo la noche, no hay principio ni fin. Toda una vida nadando en un medio viscoso y hostil, rodeada de iguales que navegan sin rumbo aparente. ¿Qué sentido tiene su vida? ¿Cuál es su lugar en este mundo? Su vida, incluso su apariencia, es exactamente igual que la del pez de al lado; entonces, ¿qué valor tiene ella como individuo? Ninguno.
Decide separarse del grupo, alejarse del camino, y renegando de sus instintos llega a la costa, luego a la superficie y con ella conoce el sol en todo su esplendor. Y boquiabierta (no deja de ser un pez) se queda observando el paisaje que aparece ante sus ojos. El sol vibrante riela en el mar pintándolo de blancos y ocres. Lo siente cálido y potente sobre su lomo iluminado y nota cómo su sangre empieza a templarse. Invadida por esas nuevas sensaciones nada como hipnotizada hacia la playa, nada la va a detener...
Por eso cuando llega a la orilla, aun a riesgo de morir, se queda inmóvil sobre la arena, los rayos solares resecando sus escamas centelleantes, como un puñal de plata, mientras sus branquias aletean desesperadamente por sobrevivir.
Decide separarse del grupo, alejarse del camino, y renegando de sus instintos llega a la costa, luego a la superficie y con ella conoce el sol en todo su esplendor. Y boquiabierta (no deja de ser un pez) se queda observando el paisaje que aparece ante sus ojos. El sol vibrante riela en el mar pintándolo de blancos y ocres. Lo siente cálido y potente sobre su lomo iluminado y nota cómo su sangre empieza a templarse. Invadida por esas nuevas sensaciones nada como hipnotizada hacia la playa, nada la va a detener...
Por eso cuando llega a la orilla, aun a riesgo de morir, se queda inmóvil sobre la arena, los rayos solares resecando sus escamas centelleantes, como un puñal de plata, mientras sus branquias aletean desesperadamente por sobrevivir.
viernes, 21 de mayo de 2010
Y se hizo la luz
Ahora mismo no sabría muy bien decirles dónde estoy. Hace días que mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad pero sólo distingo contornos y algunas sombras entre la penumbra. Juraría que estoy solo pues lo único con lo que tropiezo es con mis pensamientos. Tampoco sé cuánto tiempo llevo aquí, pero empieza a hacerse largo, cada vez estoy más incómodo, más estrecho. Antes cuando me aburría me entretenía haciendo un poco de gimnasia, dando volteretas, y cuando me cansaba me dormía meciéndome, aprovechando las subidas y bajadas de marea. Bañarme en este líquido oleoso y templado era una delicia, me encantaba la sensación de desgranar las gotas de agua con mis dedos al nadar. Pero ahora, ahora como que me falta espacio, me cuesta respirar, y hasta el sonido de los latidos de mi corazón me irrita, pues no hacen más que retumbar en mi cabeza: pum,pum,pum...
Un momento, no veo nada! Sí, creo que veo algo...Luz...
Un momento, no veo nada! Sí, creo que veo algo...Luz...
miércoles, 19 de mayo de 2010
Chronos

Cuando las horas eran días, los días años, y los años siglos,
no temía a los relojes y sus minuteros.
La mirada siempre puesta al frente,
siempre pensando en el paso siguiente,
y es que no había camino que desandar.
Pero hoy, hoy no puedo evitar sentir vértigo cuando miro atrás,
cuando soy consciente del tiempo y su velocidad.
Con Chronos tendré que llegar a un acuerdo,
y así poder saborear lo que serán mis recuerdos.
no temía a los relojes y sus minuteros.
La mirada siempre puesta al frente,
siempre pensando en el paso siguiente,
y es que no había camino que desandar.
Pero hoy, hoy no puedo evitar sentir vértigo cuando miro atrás,
cuando soy consciente del tiempo y su velocidad.
Con Chronos tendré que llegar a un acuerdo,
y así poder saborear lo que serán mis recuerdos.
lunes, 17 de mayo de 2010
Gastronomía

Me han dicho que hay que ver la vida con la botella medio llena, y es complicado porque teniéndola llena yo sólo tengo ganas de vaciarla - soy amante del vino qué quieren que le haga. Por otro lado, oigo que hay que comerse el mundo -no sé yo si será fácil digerirlo, tal y como están las cosas, pero oye, lo que no mata engorda.
viernes, 14 de mayo de 2010
Prima donna
La soprano queda sola en el escenario, se hace un negro silencio y los focos la iluminan, haciendo que aparezcan pequeñas motas de polvo que flotan en el aire como purpurina dorada. Hincha su blanco pecho de tórtola y, tras una caída de ojos, lanza al aire las primeras notas del aria final, quebrando la oscuridad, atravesando la piel de los espectadores.
María se sorprende sintiendo que el canto le conmueve, no es sensible a esta clase de espectáculos y sin embargo tiene los pelos de punta, hay algo en esa diva que le resulta muy familiar. Demasiado familiar. Se fija un poco más y es su cara: son sus ojos los que miran al público, es su boca la que sonríe al oír los aplausos.
María se sorprende sintiendo que el canto le conmueve, no es sensible a esta clase de espectáculos y sin embargo tiene los pelos de punta, hay algo en esa diva que le resulta muy familiar. Demasiado familiar. Se fija un poco más y es su cara: son sus ojos los que miran al público, es su boca la que sonríe al oír los aplausos.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Desirée
"No es por vicio ni por fornicio, es por dar un hijo a tu servicio"- dijo él a modo de plegaria. Una oferta así no se puede rechazar pensó ella y se pusieron manos a la obra. Como no era por vicio la cosa no duró más de unos minutos, pero la naturaleza es así y el esfuerzo dio sus frutos. En nueve meses vino al mundo Desiré - nombre cursi donde los haya - y cuál fue la sorpresa de sus padres al ver a su retoño: una maraña de pelos de la que sobresalían cuatro extremidades amorfas. "Te lo dije,- le reprochó la mujer a su esposo - tendríamos que haber practicado más". Cuánta razón tenía Doña Pura, pero lo que ella no sabía era que no sólo les faltaba práctica, sino pasión.
lunes, 10 de mayo de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
Piedra filosofal
Hoy he entendido que la vida no es eterna,
y no existe fuerza que la detenga.
Que si espero a que la felicidad se me eche en los brazos,
puede que se adelante la parca y me lleve de un plumazo.
Vivir como si no hubiera un mañana, a mi manera,
no es ninguna quimera, es una realidad,
es la fórmula de la eternidad.
y no existe fuerza que la detenga.
Que si espero a que la felicidad se me eche en los brazos,
puede que se adelante la parca y me lleve de un plumazo.
Vivir como si no hubiera un mañana, a mi manera,
no es ninguna quimera, es una realidad,
es la fórmula de la eternidad.
domingo, 2 de mayo de 2010
De cine

Clava sus ojos negros en los de ella y por efecto del magnetismo la atrae hacia sí. Le rodea la cintura con su brazo, inclinándola ligeramente sobre el mismo de manera que su ondulada melena cae despejando su rostro blanco y perfecto. Y mientras que el pie derecho de ella se va despegando del suelo, la boca de él se va acercando a los labios de ella para hacerlos desaparecer en un beso apasionado, de película.
Se encienden las luces y ya en el cuarto de baño, el espejo le devuelve un reflejo en blanco y negro. Tiene los labios manchados de carmín. Se palpa la boca levemente hinchada y la siente húmeda: le gusta que la ficción supere a la realidad.
Se encienden las luces y ya en el cuarto de baño, el espejo le devuelve un reflejo en blanco y negro. Tiene los labios manchados de carmín. Se palpa la boca levemente hinchada y la siente húmeda: le gusta que la ficción supere a la realidad.
miércoles, 28 de abril de 2010
Lúcida ebriedad
Lo cierto es que bebía mucho, y cuando se lo recordábamos siempre decía que era porque le gustaba el color que toma la vida si la miras a través de una copa de vino, que se tiñe de un burdeos cálido, acogedor frente a la frialdad de la realidad. Para el gin-tonic también había un buen motivo: un remedio infalible contra la soledad. "Es una bebida alegre, festiva por el chisporroteo de la tónica, musical por el tintineo de los hielos al chocar con el cristal, y que, sobre todo, invita a tertuliar..."
Para la señora Miller, nuestra vecina, el alcohol era un dechado de virtudes. Nos hablaba del estado febril en que podía dejarte, con los sentimientos a flor de piel, convirtiendo en intenso e inesperado lo que la vida tiene de vulgar y cotidiano. Del efecto analgésico que producía tanto, en el cuerpo, por la alteración de la percepción y el hormigueo de los sentidos que se duermen evitando sentir padecimiento alguno, como en el alma, pues favorecía la alienación, la posibilidad de observarse a uno mismo desde la lejanía. "Es el encanto de los espirituosos, -decía-, que como su propio nombre indica permiten el abandono de parte de nuestro espíritu, ese yo con el que tanto nos pesa vivir."
A mi joven mente inexperta, y en consecuencia impresionable, le fascinaba este discurso, pero lo que nunca se me olvidará es el modo en que un día zanjó uno de sus interminables monólogos, "Pero no te dejes engañar, no es el ardor del alcohol lo que sientes en tu garganta, -nos confesó la voz de la experiencia-, sino la congoja que al beber se te agarra con sus uñas al pecho para no soltarlo nunca más."
Para la señora Miller, nuestra vecina, el alcohol era un dechado de virtudes. Nos hablaba del estado febril en que podía dejarte, con los sentimientos a flor de piel, convirtiendo en intenso e inesperado lo que la vida tiene de vulgar y cotidiano. Del efecto analgésico que producía tanto, en el cuerpo, por la alteración de la percepción y el hormigueo de los sentidos que se duermen evitando sentir padecimiento alguno, como en el alma, pues favorecía la alienación, la posibilidad de observarse a uno mismo desde la lejanía. "Es el encanto de los espirituosos, -decía-, que como su propio nombre indica permiten el abandono de parte de nuestro espíritu, ese yo con el que tanto nos pesa vivir."
A mi joven mente inexperta, y en consecuencia impresionable, le fascinaba este discurso, pero lo que nunca se me olvidará es el modo en que un día zanjó uno de sus interminables monólogos, "Pero no te dejes engañar, no es el ardor del alcohol lo que sientes en tu garganta, -nos confesó la voz de la experiencia-, sino la congoja que al beber se te agarra con sus uñas al pecho para no soltarlo nunca más."
lunes, 26 de abril de 2010
Morfeo
Todas las noches ensueña con lo mismo.
No sueña con paisajes extravagantes, ni con vidas extraordinarias, ni siquiera se molesta en ponerle color a sus fantasías. Sólo puede pensar en la senda que le toca recorrer, el camino que no puede parar de andar, mientras le llueve encima toda una vida.
Sí, duerme con una amapola debajo de la almohada.
No sueña con paisajes extravagantes, ni con vidas extraordinarias, ni siquiera se molesta en ponerle color a sus fantasías. Sólo puede pensar en la senda que le toca recorrer, el camino que no puede parar de andar, mientras le llueve encima toda una vida.
Sí, duerme con una amapola debajo de la almohada.
miércoles, 21 de abril de 2010
Efecto yo-yo
martes, 20 de abril de 2010
Ratas
"Si supiéramos el efecto que causamos en las personas...haríamos exactamente lo mismo, vamos eso haría yo.
Porque me importa una mierda lo que te pase, que culpa tengo yo, bastante tengo yo con aguantarme a mí mismo como para encima pensar en los demás. No me da la gana, no pienso ceder en nada, que todo lo que pueda procurarte altruistamente es una pérdida de tiempo y de energía, pues nunca se devuelve. Mi interés hacia ti es exactamente proporcional a lo que puedes ofrecerme y lo que obtengo de ti, todo lo demás me sobra. Así que no te extrañe que te olvide cuando te haya exprimido: es lo que espero que hagas conmigo.
Y sí, soy una sucia rata, pero no me juzgues sin hacerlo antes contigo, que ratas somos todos: el egoísmo no es más que instinto de supervivencia."
Porque me importa una mierda lo que te pase, que culpa tengo yo, bastante tengo yo con aguantarme a mí mismo como para encima pensar en los demás. No me da la gana, no pienso ceder en nada, que todo lo que pueda procurarte altruistamente es una pérdida de tiempo y de energía, pues nunca se devuelve. Mi interés hacia ti es exactamente proporcional a lo que puedes ofrecerme y lo que obtengo de ti, todo lo demás me sobra. Así que no te extrañe que te olvide cuando te haya exprimido: es lo que espero que hagas conmigo.
Y sí, soy una sucia rata, pero no me juzgues sin hacerlo antes contigo, que ratas somos todos: el egoísmo no es más que instinto de supervivencia."
lunes, 19 de abril de 2010
África

Sentado delante del ordenador, se lleva la mano al cuello en señal de auxilio. Un sudor frío le invade todo el cuerpo, resuella. El tono de su piel se vuelve azulado, al tiempo que su garganta se ocluye. El aire ya no pasa, se está ahogando. Le zumban los oídos, ha dejado de ver, pronto perderá el conocimiento.
Asfixia.
Negro.
Despega los párpados y la sabana aparece ante sus ojos con toda su inmensidad. Bajo un cielo abierto, una pradera verde salpicada de acacias se extiende hasta el horizonte. La palabra infinito cobra sentido.
Y por fin, el aire limpio recorre su cuerpo con libertad, aspira, espira sintiendo como el oxígeno fresco llega a sus sentidos, que se despiertan después de años de letargo, en alerta ante los peligros de la insignificancia.
Asfixia.
Negro.
Despega los párpados y la sabana aparece ante sus ojos con toda su inmensidad. Bajo un cielo abierto, una pradera verde salpicada de acacias se extiende hasta el horizonte. La palabra infinito cobra sentido.
Y por fin, el aire limpio recorre su cuerpo con libertad, aspira, espira sintiendo como el oxígeno fresco llega a sus sentidos, que se despiertan después de años de letargo, en alerta ante los peligros de la insignificancia.
martes, 13 de abril de 2010
Sinsentido
Me preocupa que las palabras se escapen de mi boca,
sin orden ni coherencia alguna.
Que yo no las he pensado aún,
cuando ellas salen disparadas como flechas,
directas a la retórica, algunas.
Otras se quedan en el camino,
y la mayoría se arremolinan a mi alrededor,
esperando dar con un destino: se marchitan.
Al final, no soy yo quien dice,
sino ellas las que hablan por mí...
sin orden ni coherencia alguna.
Que yo no las he pensado aún,
cuando ellas salen disparadas como flechas,
directas a la retórica, algunas.
Otras se quedan en el camino,
y la mayoría se arremolinan a mi alrededor,
esperando dar con un destino: se marchitan.
Al final, no soy yo quien dice,
sino ellas las que hablan por mí...
viernes, 9 de abril de 2010
Homo homini lupus
Doce del medio día, el Ángelus repicando, el Sol se alza rotundo en medio del cielo. Un desasosiego le invade el cuerpo y siente el impulso de salir corriendo de la oficina. Se echa a la calle y se despoja de sus ropas, el sol no tarda en calentarle la piel. Se siente a gusto con la desnudez y nota como el vello se le eriza, poro a poro, al contacto con el aire. El sentido de la vista pierde protagonismo cediéndoselo al olfato. Se orienta con los olores, todos estimulantes y nuevos. Está tan excitado que a veces pierde el rumbo, pero está siguiendo un rastro inequívoco: huele a satisfacción. Se fía de su instinto, por fin es consciente de las señales que le manda la vida. Se ha convertido en un lobo, feliz.
miércoles, 7 de abril de 2010
Esperanza
A Esperanza le gustaba vestirse de verde, el color del dinero y de la envidia. La propia Esperanza era toda ella verde, pelo verde, verde carne, ojos verdes, avariciosa y celosa. El dinero lo usaba para cubrir sus carencias, como si las virtudes se pudieran comprar, y la envidia, para esconder sus anhelos, como si los demás tuvieran la culpa. Prefirió ser odiada a ser amada, consciente de que la segunda opción siempre sería más dañina. Pobre y mezquina Esperanza que vivía con miedo, miedo de sí misma, una serpiente, verde, que con su veneno alejó a quien intentó acercarse. Así, Esperanza se fue consumiendo, y ni siquiera Soledad quiso acompañarla en sus últimos días.
martes, 6 de abril de 2010
¡Porca miseria!
Lo bueno de viajar en tren es que te da tiempo a escudriñar los rostros e inventar las vidas ajenas. Mira ese, qué pinta de infeliz, claro que yo con esa cara tampoco... Y ese otro que viaja solo, qué triste es la soledad. Esas magulladuras no son de una caída por las escaleras, yo nunca consentiría que me hicieran eso...El sudor alcohólico que rezumas y esas ojeras te delatan, qué vida tan superficial y qué poco respeto por el cuerpo los de los trasnochadores. Si esta chica no es capaz de mirar a los ojos cuando habla no creo que sea capaz ni de mirarse a sí misma, no paran de temblarle las manos, es patética.
Una voz mecánica anunciando su destino le saca de su ensimismamiento y se da cuenta que no ha hecho más que proyectarse en los otros, burlarse y criticar su miserable existencia. La vida le ha vuelto a dar una lección - ¡Mierda, otra vez igual! Qué empeño en olvidar lo que soy y negar la realidad. Sus ganas de vivir y su memoria de pez le juegan malas pasadas y es que siempre cree que esta vez será distinto.
Una voz mecánica anunciando su destino le saca de su ensimismamiento y se da cuenta que no ha hecho más que proyectarse en los otros, burlarse y criticar su miserable existencia. La vida le ha vuelto a dar una lección - ¡Mierda, otra vez igual! Qué empeño en olvidar lo que soy y negar la realidad. Sus ganas de vivir y su memoria de pez le juegan malas pasadas y es que siempre cree que esta vez será distinto.
Calvario
Está sangrando a borbotones y se muestra impasible. El rubor de sus mejillas desaparece con la sangre que se escapa. Agoniza y no le importa. No le impresionan sus llagas en carne viva, ni siquiera cuando gime de dolor al hundir sus dedos en la herida para verle sufrir.
No hay tormento, que su alma es de piedra y su cuerpo de barro.
No hay tormento, que su alma es de piedra y su cuerpo de barro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
